Concentración

Cómo afecta el celular al cerebro: qué dice la evidencia y qué no

· 5 min de lectura

Un libro de anatomía abierto en una ilustración de una cabeza, junto a un celular boca abajo

La respuesta honesta a cómo afecta el celular al cerebro es menos espectacular que los titulares. Hay dos efectos bien respaldados, y los dos son indirectos: las interrupciones empeoran lo que estás haciendo en ese momento, y el uso nocturno le roba horas al sueño. Lo demás, que el celular «achica» la atención, «borra» la memoria o «recablea» el cerebro de los adolescentes, hoy son hipótesis con evidencia débil o correlacional. Acá va cada tema con su fuente.

Cómo afecta el uso excesivo del celular al cerebro: el resumen

  • Bien respaldado: las notificaciones y el uso en paralelo empeoran el rendimiento en el momento; usar el celular de noche desplaza el sueño.
  • Discutido o correlacional: efectos duraderos sobre la atención y la memoria, y el impacto en el bienestar y el cerebro de los adolescentes.
  • Sin respaldo: que exista una cantidad de horas a partir de la cual el cerebro «se daña». Ningún estudio de los que siguen fija ese umbral; sobre las horas, ver cuántas horas de celular es recomendable.

Atención: el daño es en el momento

Un experimento de la Universidad Estatal de Florida (Stothart, Mitchum y Yehnert, 2015) encontró que recibir una notificación empeoraba el rendimiento en una tarea de atención aunque la persona no tocara el teléfono, en una magnitud comparable a la de usarlo. Es un efecto inmediato y de laboratorio, pero coincide con la experiencia de cualquiera.

Más discutida es la idea de que el teléfono distrae solo por estar a la vista. Un metaanálisis de 2024 (Hartanto y colegas, en Technology, Mind, and Behavior) reunió 33 estudios con 5.866 participantes y el efecto de la mera presencia fue prácticamente cero. Los autores aclaran que eso no descarta el efecto del uso activo.

¿Y a largo plazo? Una revisión de la literatura (Wilmer, Sherman y Chein, 2017, Frontiers in Psychology) concluye que la evidencia sobre efectos duraderos en la atención es «bastante delgada» y ambigua, dominada por correlaciones y cuestionarios. Que quienes más usan el celular se distraigan más no dice qué vino primero.

El dato más interesante va en el otro sentido. En un ensayo aleatorizado (Castelo y colegas, 2025, PNAS Nexus) con 467 personas, bloquear el internet móvil del celular durante dos semanas mejoró la atención sostenida, medida con una prueba objetiva, y el bienestar que declaraban. Las salvedades: eran voluntarios motivados, y solo una de cada cuatro personas cumplió el bloqueo como estaba previsto. Sugiere que el efecto, si existe, es reversible.

Sueño: no es tanto la luz como la hora

La explicación popular es la luz azul. Una revisión de 2024 en Sleep Medicine Reviews (Bauducco y colegas) repasa los experimentos y encuentra que la pantalla brillante y el contenido estimulante retrasan el momento de dormirse, como mucho, unos diez minutos. Lo que sí pesa es el desplazamiento: seguir con el teléfono más allá de la hora de acostarse, o que te despierte de noche, puede recortar una hora o más de sueño. La misma revisión marca que la relación es de ida y vuelta: quien duerme mal también usa más el celular en la cama. Lo práctico está en dejar el celular antes de dormir.

Memoria: recordamos dónde está, no qué dice

El llamado «efecto Google» viene de cuatro experimentos publicados en Science (Sparrow, Liu y Wegner, 2011): cuando la gente esperaba poder volver a consultar una información, la recordaba peor, y recordaba mejor dónde encontrarla. Conviene tomarlo con cuidado. Uno de esos experimentos, el que medía si pensamos en computadoras ante una pregunta difícil, no se pudo replicar en intentos posteriores (Hesselmann, 2020, PeerJ). Y la revisión de Wilmer señala que falta saber si delegar en el teléfono es peor que delegar en una agenda de papel. Que el celular deteriore la memoria en general no está demostrado.

Cómo afecta el celular al cerebro de los adolescentes

Es el terreno más discutido. Un análisis de tres grandes bases de datos, con 355.358 adolescentes (Orben y Przybylski, 2019, Nature Human Behaviour), encontró una asociación negativa entre uso de tecnología y bienestar, pero chica: explicaba como mucho el 0,4 % de la variación. Del lado del cerebro, un estudio que siguió tres años con resonancias a 169 estudiantes (Maza y colegas, 2023, JAMA Pediatrics) halló que quienes revisaban redes de forma habitual mostraban una evolución distinta en cómo responde el cerebro al anticipar la reacción de los demás. Los propios autores hablan de asociación: no se sabe si las redes producen esa diferencia o si esos chicos ya eran distintos, ni si es mala.

Lo que sí es un hecho es la exposición. Según Kids Online Argentina (UNICEF, 2025), el 95 % de los chicos escolarizados de 9 a 17 años tiene celular propio con internet, y el primero llega en promedio a los 9,6 años. Más cifras en estadísticas del uso del celular en Argentina.

¿Y las ondas?

En 2011 la agencia de cáncer de la OMS clasificó los campos de radiofrecuencia como «posiblemente carcinógenos» (grupo 2B). En 2024, una revisión encargada por la propia OMS, con 63 estudios, no encontró asociación entre el uso del celular y el cáncer de cerebro.

Qué hacer con todo esto

La evidencia no justifica el pánico, pero sí dos decisiones baratas: que el teléfono no te interrumpa mientras hacés algo que pide cabeza, y que no entre a la cama. Ninguna de las dos requiere creer que tu cerebro está dañado. Más ideas en cómo usar menos el celular. Y si el uso del teléfono te está afectando el ánimo, el sueño o el trabajo de forma sostenida, quien puede ayudarte es un profesional de la salud, no una guía.

Preguntas frecuentes

¿Cómo afecta el uso excesivo del celular al cerebro?
Lo mejor demostrado es indirecto: las interrupciones empeoran el rendimiento en tareas que piden atención y el uso nocturno le saca tiempo al sueño. Que el uso intenso produzca cambios duraderos en el cerebro adulto no está demostrado: la evidencia es escasa y casi toda correlacional.
¿Cómo afecta el celular al cerebro de los adolescentes?
Hay asociaciones, pero chicas. Un análisis de 2019 con más de 355.000 adolescentes encontró que el uso de tecnología explicaba como mucho el 0,4 % de la variación en su bienestar. Un estudio con resonancias de 2023 halló diferencias en quienes revisaban redes de forma habitual, sin poder decir qué causa qué.
¿Las ondas del celular dañan el cerebro?
La agencia de cáncer de la OMS las clasificó en 2011 como «posiblemente carcinógenas», una categoría de evidencia limitada. Una revisión encargada por la OMS y publicada en 2024, con 63 estudios, no encontró asociación entre el uso del celular y el cáncer de cerebro.

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